La vista del Búho
Son las cinco de la madrugada después de un viernes de juerga y una tranquilidad palpable ha caído en el Paseo del Prado. Por fin la Cibeles está disfrutándose de un momento raro de reposo dentro de su carro majestuoso. Ha apagado sus luces y silenciado sus fuentes. Aunque de momento no está presidiendo sobre su reino madrileño activamente con su típica mirada intimidante, la grandeza de su blanca figura sigue penetrando la manta oscura que abraza la ciudad de una manera desafiante.
El tráfico escaso de la calle se acerca a su plaza sigilosamente para no molestar a la diosa temperamental y salvarse de la ira de los vigilantes leales a sus pies. Los leones gruñen a un borracho solitario que persiste en su canción a Baco antes de desmayarse en la esquina. Luego, los ojos penetrantes de los grandes gatos cruzan con la vista alumbrada del ave nocturna. El Búho se da a la fuga gracias al rescate verde de un semáforo valiente.


Mercedes dijo
Nunca había encontrado una visión de Cibeles como la que presentas. Me ha parecido bellísima y muy creativa, tanto que me han entrado muchas ganas de darme una vueltecita por allí, de madrugada, para mirarla con los ojos que tú la has visto.
26 Enero 2007 | 06:19 PM