Perdido en traducción
Vivo con una familia española y muchas veces mi “hermana” madrileña y yo hacemos un intercambio de información con respecto a la cultura popular de nuestros países. Nos gusta esta actividad mucho, aunque siempre nos frustra cuando no podemos traducir una expresión idiomática, una costumbre o una experiencia de una manera adecuada, es decir, de una manera completamente fiel al sentido del concepto original que queremos describir.
He descubierto a través de estos intercambios que hay varias maneras de perder algo en cuanto a una traducción, aunque una de las más comunes es una mera falta de palabras por un lado o el otro. Por ejemplo, mi madre me mandó una caja de varios postres y caramelos americanos como un regalo de cumpleaños. La joya de esta caja maravillosa fue un paquete de los postres que se llaman “cupcakes” en los EE.UU. que eran de Tastykake, una marca muy conocida en la costa este del país. Describir el milagro de chocolate que representa este postre a mi “hermana” española sin tener las palabras exactas de “cupcake” ni de “icing” ni “frosting” es como si tuviera que escribir mi nombre con la mano izquierda sin ser zurda. Después de una lucha valiente de mi parte, le explicó que estos “cupcakes” eran un tipo de magdalena de chocolate cubierta por una capa densa de azúcar glaseado. Esta definición no me satisfizo.
Otras veces el problema no es perder algo gracias a una falta de palabras, sino como el resultado de una sobretraducción. He notado que este fenómeno suele pasar en cuanto a los títulos de las películas importadas. Por ejemplo, el título que me sorprendió mucho la primera vez que lo escuché fue “Sonrisas y lágrimas” en vez de “El sonido de la música”, o algo más parecido al título inglés. Es una cosa quitar o revisar algunas palabras para que se entienda un título mejor, pero es otra cosa traducirlas de una manera que quita el sentido original. Entiendo muy bien que las sonrisas y las lágrimas son algunas emociones que la música provoca. Sin embargo, es innegable que el elemento principal de la trama de esta obra musical es la música que une a la familia Trapp después de la muerte de su esposa y madre con la llegada de María. Nunca encontramos a Julie Andrews en la cima de una colina cantando sobre sonrisas y lágrimas. Ella se maravilla del sonido de la música, ¿no?
Desde una perspectiva personal, la idea de perder algo por una falta o mala traducción de palabras me pone un poco triste. No sé si algo parecido ha ocurrido a vosotros alguna vez, pero hay días aquí cuando dudo que mi familia o mis amigos españoles puedan entender mi personalidad e identidad de una manera completa. ¿Perdemos algo cada vez que contamos una historia de nuestro pasado con un idioma extranjero y con un acento que no es nuestro? El mero hecho de que mi nombre suena de una manera distinta en castellano (con el acento sobre la “A” y la famosa “g” gutural) en contraste con su versión inglesa indica que sí. La pérdida del sonido de la “A” larga y la “g” suave significaría una pérdida de mi identidad como una mujer nacida, criada y educada en los EE.UU. para alguien que no me conoce bien, ¿no? Por lo menos significa la pérdida de la versión corta de mi nombre, “Ange”, que sólo funciona en el inglés americano. Es la forma cariñosa que mi familia y círculo de amigos siempre utilizan cuando me llaman. Su uso simboliza una relación más íntima conmigo y un mejor conocimiento de quién soy, y por eso me da pena que la pronunciación castellano no lo permita. Sin embargo, cada vez que oigo la versión española de mi nombre es un recuerdo feliz que otra cultura me ha adoptado y que tengo una identidad aquí. Por esta razón, es importante acordarse de que mientras la traducción a veces resulta en el riesgo de perder algo, también puede representar la posibilidad de conseguir algo nuevo y bonito…incluso una sonrisa.


lizjurewicz dijo
También me frustré cuando mis amigos españoles no saben de ´pancakes´ ´biscuits´ o ´Betty Crocker´. Cuando regresé de EE UU llevé conmigo una maleta llena de postres. Hice una tarta con ´frosting´para mis amigos españoles, cuya respuesta era: >. Ahora hay peticiónes para la tarta de Betty casi cada día. Tenía que pedir a mi madre a mandarme más cajas de EE UU. Además de la tarta, los nachos en la forma de Texas tenían éxito entre mis amigos aquí. Vivimos entre mundos. Cuando estámos aquí, no podemos explicar con suficiente claridad la vida americana pero en cambio tampoco podemos explicar la vida española cuando estámos en EE UU.
15 Febrero 2007 | 02:55 PM