En el espejo retrovisor
No había mucho tiempo para descansar durante las vacaciones. De hecho, tal vez estoy más cansada y agobiada ahora (después de dos semanas “libres”) que estaba la última vez que escribí en mi bitácora. La meta principal de volver a los EE.UU. era visitar a tres facultades de derecho para elegir una para el año que viene. Además de tener esta presión de hacer esta gran decisión, mis responsabilidades académicas y varias reuniones familiares llenaron las dos semanas cortas.
A pesar de este estrés, había algunos casos de alivio gracias al tiempo que pasaba en mi coche mientras estaba conduciendo a los varios sitios. Este coche, un Toyota Solara azul, no solamente representaba la independencia de ir adonde quisiera. Funcionaba como un viejo amigo que me permitía dejar todas las preocupaciones en el espejo retrovisor y disfrutar de algunos momentos libres. A veces, el coche servía como una burbuja tranquila en que podía reflexionar sobre mi vida española y un futuro indeterminado. Otras veces, aprovechaba de la oportunidad de subir el volumen del estéreo y cantar con mis cantantes favoritos. Quizás los mejores momentos eran los más sencillos cuando mi coche me recordaba que fuera necesario gozar de las sensaciones del ambiente familiar que me rodeaba: la frescura de los primeros vientos de la primavera que entraban por la ventana abierta, el olor de la hierba recién cortada, la vista de las magnolias en flor y muchísimas más…
Siempre pensaba que no necesitaría mi coche cuando empezara mis estudios de derecho, pero obviamente estaba equivocada.

Mercedes dijo
Si es que las vacaciones son una 'filfa'. Parece que vayamos a tener todo el tiempo del mundo para hacer miles de cosas y... se queda en nada. Pero tienen su efecto (eso sí, dos o tres días después de volver) nor cargan las pilas.
Me ha encantado lo del olor a primavera, la hierba, las flores. En Madrid es difícil percibir esos olores; sin embargo, estos días de Semana Santa he llegado a notarlos. Olía a primavera. Sobre todo por la mañana temprano, cuando todavía no se había levantado la gente (me refiero a los visitantes o turistas, porque en algunos barrios Madrid estaba VACÍO. Todo un placer).
15 Abril 2007 | 08:34 PM