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La Coctelera

aguarino

25 Abril 2007

La primavera en la Plaza de Olavide

Hace dos semanas que escribí sobre las primeras señales que anuncian la llegada de la primavera en el noreste de los EE.UU. Después de pasar la mayor parte de mi vida en esta misma región, estos indicadores del cambio de estación son muy fáciles de “leer”: la brisa ligera que lleva las fragancias sutiles de las primeras magnolias en flor, el zumbido de los cortacéspedes y la vuelta de las bases a los campos de béisbol. Por supuesto, echo de menos estas sensaciones familiares, pero he observado que estoy aprendiendo como “leer” el ambiente que rodea mi casa madrileña también.

Para mí, la primavera no solamente llegó aquí con la subida de la temperatura. Llegó con la vuelta de actividad a la Plaza de Olavide al lado de mi casa que cruzo cada tarde. Ahora la fuente se ha despertado después de pasar un invierno entero muda. Funciona como si fuera el centro de un carrusel, rodeado por tanto movimiento circular. Por un lado, un grupo de niños juegan al fútbol sin preocuparse por el tanteo final. Por el otro lado, dos hermanitas se ríen a carcajadas mientras sus columpios oscilan como péndulos locos. Múltiples manitos rebeldes siguen tirando la arena fuera del cajón a pesar de los gritos de los padres. Un cachorro que se ha fugado de su correa casi choca con un cochecito de bebé. En el fondo, un matrimonio viejecito comparte un banco de madera y un helado de vainilla. Una melodía ligera del acordeón del restaurante italiano en la esquina llena la escena.

Recientemente me di cuenta de que ahora estoy tardando en cruzar la plaza –aunque no debo hacerlo en estas últimas semanas agobiantes–. Quizás no lo hago solamente para disfrutar estas imágenes de la primavera un poco más, sino también para recordarme que hay que apreciar la vida que la plaza representa.

servido por aguarino 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mercedes

Mercedes dijo

En mi barrio también se nota. En las plazas (la de Oriente, la de Ramales...) hay muchos más niños jugando;paseantes; visitantes... Se nota como más energía en las personas y en el aire. Los olores son diferentes. Las tiendas están llenas de gente que compra ropa con más color. Me encanta disfrutar de estos días... Luego vendrá el calor, a veces muy difícil de soportar, y ya no será lo mismo.

27 Abril 2007 | 06:15 PM

Angel de Olavide

Angel de Olavide dijo

Estupenda crónica de la vida diaria en la Plaza de Olavide. Para alguien como yo que vive justo en la misma plaza la descripción es muy buena. Tiene el encanto y sencillez.
Felicidades. La única licencia, supongo que poética, es lo de la fuente que empieza a funcionar con la primavera. Funciona todo el año durante las horas diurnas. Salvo aquellos días que la tienen que limpiar.

Felicidades

18 Marzo 2009 | 08:11 PM

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